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Dos Bocas: el incendio no causó daños, solo asaron bombones

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Por Manuel Gutiérrez

La imaginación de la Presidenta Claudia Sheinbaum y sus declaraciones en sus mañaneras cada vez resultan más impresionantes, ilógicas, falsas y, definitivamente, parte de una realidad alterna que solo puede darse en sus ilusiones. Es tan generosa su administración en este tipo de enredos e imprecisiones, que es nuevamente la estelar ganadora del Picadillo Circus. Ya nadie en su gobierno le hace sombra en el arte de meter la pata o ahorcarse con su propia lengua, que es el número de circo que presentamos hoy a nuestros fieles seguidores.

Va: luego de la inundación, de la explosión y del incendio de Dos Bocas —la refinería mal construida por Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz—, asombra por sus evidentes vicios visibles, no ocultos; fallas a la vista de todos que la hacen peligrosa hasta para los operadores de Pemex. Pues todo comenzó primero con una fuga colosal de gas que reportaron las redes.

Por fortuna, las escuelas que piden a gritos su reubicación por las enfermedades y malestar de los niños debido a la proximidad a la refinería estaban de vacaciones. Pero les anuncian que, si insisten en que se cambie la planta física de la escuela, pretenden desaparecerlas integrándolos a otras instituciones porque el poderoso Pemex, ni la Presidencia de la República, ni el gobierno de Veracruz, dicen tener presupuesto para hacer otra escuela en zona segura; y lo peor es que es una escuela de calidad.

Bueno, pues esa refinería que ha causado ya ocho decesos en diversos accidentes, y que se incendia aun con lluvia, volvió a arder con una visible columna de humo kilométrica y llamas perceptibles a simple vista. Ante la revelación, la Presidenta optó por declarar que: “Sí hubo un incendio, que fue controlado luego de dos horas. Y no hubo daño alguno; estuvo la Marina, Pemex y el gobierno de Veracruz. No hubo daños”.

Esto es lo asombroso: un incendio no es un evento controlado y su presencia, lógicamente, causa severos daños. Pero si le creemos a la “maroma” de la Presidenta, pensemos un poco: no hubo daños, pero la torre de proceso de coque —una de las etapas de la refinación— quedó inutilizada. Es decir, el incendio se hizo porque querían asar bombones. Hoy impera la orden de silencio y secreto absoluto, pero la planta dejó de funcionar.

Total, lleva cinco incendios —dos de ellos muy próximos y recientes—, una explosión y un número indeterminado de inundaciones, porque nunca escucharon que esa era una zona baja; de hecho, devastaron un manglar para construirla. Un récord de ocho muertos que no hablan de un funcionamiento seguro por parte de Pemex, más derrames y daños ecológicos en las zonas húmedas próximas, incluso en la llamada Río Seco, que sí lleva agua.

La combustión de gas, que se quema en mecheros porque no se tiene la tecnología ni los recursos para explotarlo en México —que lo consume todo, todo de Estados Unidos—, es lo que fumiga a los escolares de un jardín de niños y una primaria que se edificaron antes de que la obsesión de López Obrador enriqueciera hasta el infinitivo a los constructores de Dos Bocas. Esta tuvo un sobrecosto de más de 22 mil millones de dólares y nunca ha alcanzado las metas de producción. Bueno, si de hacer incendios se trata, sí es líder en el continente, y también en tener percances laborales.

Échale Magna, aunque truene

Alejandro Konstantonis, asesor automotriz muy reconocido para los que gustan conocer reportes técnicos de diversos modelos del mercado, fue llamado al programa de Pepe Cárdenas para explicar que *no sigan el consejo de la Presidenta de ponerle Magna a sus vehículos si fueron diseñados para usar gasolina de 91 octanos*. La presidenta, en sus cada vez peores mañaneras, fue cuestionada por el alto costo de la gasolina roja o Premium, que llega en algunas ciudades a 30 pesos y que no baja de 27 cuando menos.

¿Qué pasa si a tu motor turbocargado, o al diminuto motor de un modelo económico de 1.2 litros, le pones gasolina de la verde que cuesta 24?. El experto explicó que los motores de combustión, sobre todo los recientes, son de alta compresión, por lo que los octanos adicionales retardan la explosión en la cámara de combustión del motor al momento justo del chispazo de la bujía. La presidenta, que se dice doctora y a quien sus aduladores llaman científica, se vio muy torpe. Incluso fue Secretaria del Medio Ambiente de la CDMX antes de darle el premio de la Presidencia. Entonces, debería haber opinado con conocimiento de un tema tan básico para el medio ambiente.

Ciertamente, la gasolina ya no usa plomo por ser cancerígeno, pero lo adicionaban para retardar la explosión. Esto se percibe como “cascabeleo”. Cuando López hizo su faramalla de cerrar todas las plantas de Pemex, impidiendo la distribución por un mes al inicio de su gobierno, la gasolina escaseó; hubo largas filas y horas de espera para conseguir el combustible. Entonces se usó forzadamente la verde en lugar de la roja y el cascabeleo llegó; es decir, las partes del motor chocan metales por dentro, por eso el ruidito. Y cuando el carro llegó al servicio y lo conectaron a la computadora, casi era una nota de protesta, casi insultante por haber hecho eso, pero no había más. Incluso se le adicionaban aditivos; casi hasta quería ponerle tequila para que no resintiera la pérdida de octanaje. Pero el daño ocurrió, como en toda la flota del país que tuvo que hacer lo mismo.

 Hoy la Presidenta lo recomienda: “Échenle verde, cuesta 24 pesos y no se quejen”. Algunos la comparan al número de circo que dicen —o no dijo— María Antonieta, cónyuge de Luis XVI de Francia, cuando le informaron que el pueblo de París tenía hambre y ella recetó: “Que coman pasteles”. Algunos historiadores pretenden rescatar la imagen real de esta reina asegurando que no era tan insensible como la vox populi dice, pero el “chaleco” se le quedó para toda la eternidad y todos saben de esa frase hiriente, incómoda y parecida al “échale verde”.

Mientras tanto, como se anunció en este circo, las protestas han comenzado en Veracruz, Tabasco y Tamaulipas contra el “Golfo de Chapopote” que está en las costas de México. Los rescatadores hablan de haber retirado 900 toneladas… entonces no eran gotitas, como mentía alegremente Rocío Nahle.

Mientras tanto, el daño está hecho, pero la impunidad de Pemex está a salvo sin que se quiera hablar de este asunto que ya deberíamos haber olvidado. Deberíamos agradecer a Pemex que nos regale chapopote naval y que podamos irlo a recoger para tapar los miles de baches que tienen las carreteras de Veracruz, sin mantenimiento por más de un sexenio. O para impermeabilizar las azoteas; pero a los mexicanos nos encanta quejarnos, no vemos que las aves marinas y las especies del mar no dicen nada y simplemente murieron entre graznidos y espasmos de desesperación.

Total, quieren salvar a la empresa nacional quebrada, de otro quebranto que ocasiona su peligroso funcionamiento. Mejor privatizar, porque está visto que, de petroleros, la 4T tiene un índice de incompetencia del más alto nivel. Ciertamente, los percances y derrames han existido y dañado desde los años treinta del Cardenismo con la expropiación petrolera, pero ahora se ampliaron a incendios y daños por inadecuado mantenimiento y pésimo equipamiento; pero, sobre todo, porque el gobierno de la señora Sheinbaum es incapaz de admitir que le heredaron una refinería inservible y criminal.

Pero confíen, mexicanos, en el buen juicio de su burocracia dorada que forma parte de la llamada Unidad de Inteligencia Financiera; porque los jueces con togas de indígenas decretaron que, a cambio de sus tómbolas, acordeones o dedazos para quedar como jueces, toda cuenta en México pueda ser intervenida, congelada y confiscada temporal o permanentemente por la determinación de los burócratas. Mejor compren algún bien raíz, o metales, o algún bien mejor antes de que esto se convierta en deporte irresponsable y termine con el ánimo de ahorrar, de guardar o de invertir en el sistema financiero mexicano  Si así esperan que vengan capitales extranjeros, están en la misma condición mental que la Presidenta: delirando.

Lo increíble es que esto ocurrió en México y seguimos más de cerca el próximo mundial, que lo que afecta a nuestro bolsillo. Cuando el gobierno hizo su atentado contra la independencia del Poder Judicial y de los jueces, a pocos les importó; hoy la consecuencia es que esa congelación de cuentas puede darse sin orden judicial, que era el precepto constitucional que impedía ser molestado por la autoridad sin orden judicial competente, la cual ya no requieren. Es decir, una empresa, de la nada, puede encontrarse con que ha sido golpeada por el gobierno actual por sospechas o por castigo político.

Hoy podrá quedarse sin recursos para pagar sus cuentas, sus proveedores, los sueldos de sus trabajadores; todo porque hemos perdido la condición de independencia y probidad del Poder Judicial que, por vestirse de indígena y hacer giras artísticas —como las hizo ya en dos entidades del país—, dicen que acerca la Corte al pueblo, pero decreta en contra de la sociedad civil, en contra del desarrollo económico, de la certeza jurídica y de la propiedad, y todos “re-te-contentos”.

Esa apatía sigue cobrando efectos. A eso se atiene Claudia Sheinbaum cuando miente, porque sabe que, aunque el numerito en la pista del circo salga pésimo, al final de cuentas nadie se percata de nada e importa menos que las Chivas. Todos esperamos que se cumpla la voluntad de Dios en la yunta del compadre. Y por ello, con la complicidad nacional de Movimiento Ciudadano que resultan más cómplices que los verdes o petistas.
Movimiento Ciudadano es una comparsa nacional de Morena; lo ha sido en las grandes coyunturas nacionales y así logró la llegada del Plan B de la Presidenta, aunque a nivel estatal y municipal salgan raspados los partidos y los municipios con regidores con menos lugares de los necesarios para ser el primer contacto con el pueblo.

Claudia Sheinbaum, que se presenta al centro de la pista, hace una graciosa reverencia al respetable y amenaza con volver como estelar al Picadillo Circus con nuevas cada semana. Incluso persevera en seguir con la idea de ayudar a Cuba a estas alturas; léase al gobierno esclavista y enemigo del pueblo cubano que, entre apagones, hambre y represión, sigue siendo un escenario de otro nivel de adversidad, pero que sus propios habitantes toleraron, admitieron o creyeron. Finalmente, los amarraron para seguir uncidos, como nos están aplicando a nosotros la misma receta de camino a la dictadura populista, con todo y Mundial.
Hasta el próximo número.

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