Se darán hasta con la cubeta los perredistas guerrerenses

Staff A Fondo

Ante el futuro incierto que se contempla para el Partido de la Revolución Democrática, luego de la salida de Andrés Manuel López Obrador y de la transformación en partido político del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), los dirigentes de las tribus amarillas en Guerrero vienen haciendo alianzas un tanto diabólicas con miras a las elecciones del 2015. Están midiendo fuerzas para aspirar no más allá de donde su pobre capital político les permita llegar.

 

Es obvio que al interior del sol azteca David Jiménez Rumbo es mano, porque como él mismo lo dice, el pedazo más grande en el Consejo Estatal lo tiene el Grupo Guerrero. La otra parte del cascarón que quedará del PRD se lo disputan las tres tribus de Nueva Izquierda a las que apapacha perversamente Jesus Ortega y que dirigen Sebastián de la Rosa Pelaez, Evodio Velásquez Aguirre y a los que ahora se suma Armando Ríos Pitter, con su recién incorporado a NI, Movimiento Jaguar.

Ahora sí, parece haber tomado Rumbo David Jiménez. Ya no buscará la gubernatura, sino se concentrará en alcanzar la candidatura a la presidencia municipal de Acapulco, para lo que formalizó una alianza con quien se perfila para ser el abanderado del sol azteca impulsado por su padrino Marcelo Ebrard Casaubon, futuro dirigente nacional de las huestes amarillas, de acuerdo a sus planes ya expresados.

Son planes macabros que presentan escenarios más turbulentos todavía. Aunque los jaguares están en grave peligro de extinción, Jiménez Rumbo le apuesta momentáneamente a ese movimiento, consciente de que esta sagaz especie suele ser impredecible máxime que también es asediada por Angel Aguirre Rivero, para imponer a su cachorrito, el orgullo de su nepotismo, mientras que el tan inmaduro como ambicioso dirigente de la otra tribu, Evodio Velasquez, echa160r mano de cuanto recurso legítimo o ilegítimo esté a su alcance, para lograr suceder a Walton Aburto.

Pero es obvio que el dueño de la franquicia del cascarón perredista en Guerrero, es precisamente Aguirre Rivero, que tiene otros planes muy distintos a los de los nuevos aliados y por eso veremos una batalla campal que de hecho ya ha iniciado, pero que terminará con todas las corrientes amarillas pegándose hasta con la cubeta, de lo que el mandatario bipartidista buscará sacar el mayor provecho posible.

Advertisement

Comments are closed.