Pide Garfias Merlos un espacio del zócalo para ampliar catedral

nuevo zocaloStaff A Fondo

Ya lo hemos dicho y él mismo lo confirma en boletín de prensa. El arzobispo Carlos Garfias Merlos no da paso sin huarache. señaló en su comunicado “que le interesa tener un espacio propio alrededor de la catedral, como un atrio, que será lo que planteará. cuando hoy las autoridades le presenten el proyecto de remodelación del zócalo”. De paso, como si no tuviera problemas graves que atender relativos a su ministerio, se da tiempo para advertir al gobierno que “de no actuar  con la debida responsabilidad social y política puede haber daños sociales mayores en la zona de los bienes comunales de Cacahuatepec, donde, — dice —  el tema de La Parota sigue siendo un fantasma que se asoma”.

El prelado se pone a hablar de fantasmas cuando hasta uno de sus homólogos está envuelto en la monstruosidad de la pederastia clerical  y las órdenes de aprehensión en contra de curas que la practican están siendo obsequiadas a granel por jueces mexicanos como ocurre en San Luis Potosí. Ojalá y en la diócesis de Acapulco no haya casos tan condenables como los que están proliferando en México y en todo el orbe.

Pues nada, que ya lo habíamos previsto, aprovechando la “plazoletota” en que se convertirá el zócalo, Garfias Merlos estará demandando hoy una rebanada del pastel en que se convertirá ese espacio que debería estar destinado exclusivamente para la recreación de residentes y visitantes, a quienes ahora se les pretende pasar la charola por acercarse a la catedral. Seguramente demandará que atrio se considere hasta la avenida Costera para evitar confusiones.

Por otra parte, el clérigo debería respetar las restricciones que por su investidura le impone la ley y no intervenir en asuntos tan delicados como los de los bienes comunales de Cacahuatepec y los de la CRAC ya que su intervención ha empeorado la situación, toda vez que a las dos partes ·les ha dado la suave” para llevar más agua a su molino atendiendo la conseja de que “a río revuelto…

En cuanto caso ha asesorado el arzobispo al gobernador Angel Aguirre Rivero, todo le sale mal al mandatario. El caso del vocero de la Cecop es la mejor muestra de lo anterior, porque los reunió a ambos en varias ocasiones  y el asunto terminó en la suspensión del bombeo de agua para Acapulco. Todo es ambigüedad en él para mantener la confianza y el apoyo de las partes discordantes.

¿ Qué quiere decir con su advertencia de que si las autoridades no actúan con la responsabilidad social y política puede haber daños sociales mayores en la zona del conflicto ?.  Puede entenderse su alerta como una demanda de libertad para el indiciado o de lo contrario el asunto derivará en zafarrancho, o como una petición de “borrón y cuenta nueva” a favor del mismo, porque no está insinuando una justa y correcta aplicación de la ley como demandaría el sentido común.

Ya el procurador Iñaki Blanco Cabrera explicó las causas por las que se detuvo al vocero de la Cecop, pero Garfias Merlos insiste en su comunicado  “que se debe de informar qué ocurrió en torno a la detención del vocero de esa organización”, No es echándole gasolina como se va a sofocar el fuego y eso lo debe entender el arzobispo.

En cuanto al rechazo a la paridad de género por parte del Congreso Local, Garfias Merlos justifica a los diputados al asegurar  que “lo decidieron pero no quiere decir que se esté excluyendo a la mujer”. Una declaración muy desafortunada que seguramente el sector femenil de Guerrero no aplaudirá al prelado.

De paso el arzobispo dice que en Guerrero las autoridades federales y estatales no han hecho nada para evitar los hechos delincuenciales. Veamos lo que dice El Sur sobre el particular:

Consultado en relación a las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública que pone a Guerrero como el estado más violento del país en los primeros cinco meses del 2014, el prelado católico dijo que es un desafío para trabajar en la construcción de la paz, tanto autoridades como sociedad, y “no vernos abrumados porque no hemos hecho nada”.

  Si el poder de convocatoria que supone tener el prelado lo dedicara a frenar el escandaloso éxodo de fieles hacia otras iglesias o asociaciones religiosas en lugar de querer ser protagonista en asuntos que por ley le están vedados, las cosas le irían mejor en su diócesis, dicho sea con todo respeto.

 

 
 

 

 

 

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