Gobernar de frente, no a espaldas del pueblo ¡Sí se puede “

He vivido grandes experiencias a lo largo de más de 50 años en el ejercicio profesional y mucho han influido en mi carrera las que alcancé en los estados de Jalisco y Tamaulipas. Vi las grandes diferencias en la visión de gobierno y en el estilo de gobernar lo mismo de priistas que de panistas, pero constaté el compromiso de los gobernantes con su pueblo, pero sobre todo la opinión de peso que tienen los electores en muchas decisiones de gobierno.

En Jalisco, principalmente, hay una despierta y vigilante sociedad que se hace escuchar por quienes están al frente de los destinos de la entidad. No es fácil engañar a los jaliscienses y menos causar quebrantos en las finanzas públicas o hacer desvíos de los fondos destinados al servicio público, como lo fue el caso de una millonaria donación del todavía gobernador panista Emilio González Márquez, al santuario de los mártires, a través del cardenal en retiro teóricamente Juan Sandoval Iñíguez, pero que sigue dañando a Jalisco con su influencia político-clerical.

El mandatario y su manipulador tuvieron que regresar el dinero, aunque el mandatario mentó públicamente la madre a todos los jaliscienses que se manifestaron ruidosamente contra el donativo. Y que conste, en Jalisco hay una mayoritaria aunque cada día más decreciente población católica, pero que sigue los mandatos bíblicos como “Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es Dios”.

Y de ninguna manera quiero decir que se trata de gobernantes honestos, honestos, honestos. No, salen con los bolsillos rebosantes de dólares al estilo René Bejarano, además de multimillonarias cuentas bancarias y de jugosos negocios que emprendieron aprovechándose del cargo. Pero lo supieron y lo saben hacer, ayudaron y ayudan a sus amigos a enriquecerse, pero públicamente no involucran en el gobierno a familiares y menos si se trata de hermanos o sobrinos. Trabajan a morir, realizan obras magnas que en gran medida resuelven los problemas citadinos, y si de ahí sacan beneficios, con su aprobación a las mismas la sociedad les tolera esas acciones.

Los gobernantes jaliscienses andan con cuidado extremo en eso del nepotismo y la corrupción. Un mundo los vigila, aunque de alguna manera se dan casos que generalmente son denunciados y tienen sus consecuencias. Lo de Tamaulipas es otra cosa, porque allá los puertos fronterizos como Nuevo Laredo los grupos delincuenciales generaron el lamentable estado de cosas que están

viviendo con la abierta complicidad de los gobernantes que ahora están siendo perseguidos por la Interpol.

En Guerrero las cosas en ese orden están para llorar. Debemos reconocer, aunque nos duela, que la culpa la tenemos los guerrerenses y particularmente los acapulqueños. Los vemos robar sin hacer nada positivo para justificar su paso por el gobierno, sea estatal o municipal, y todavía los dejamos volver a ocupar los mismos cargos como si nos hubieran hecho un favor impagable por los siglos de los siglos. Y lo peor es que llegan por segunda o tercera ocasión a la silla con la espada desenvainada, más cínicos y ladrones que nunca. ¿ Nombres ?

Ciertamente, están en labios de residentes y turistas, pero no tengo ningún empacho en decir que se trata de ellos precisamente: Angel Aguirre Rivero y Manuel Añorve Baños.

Empero, el mandatario en turno aún tiene tiempo de reivindicarse ante la aplastante vindicta pública que no lo deja en cualquier lugar a que asiste en acto oficial. Dicen que “a la gorra no hay quien corra” y por eso invitó a la sociedad acapulqueña al desayuno a más de mil comensales a los que invitó para mostrar su obra y “placear” a su digna esposa en su aspiración por superar a la de su primo Manuel Añorve que de momento ya le ganó la carrera con la diputación local plurinominal.

Y no se piense que se trata de una opinión personal en este caso, para lo que me remito a lo que en su edición dominical El Sur consigna. Organizó el mandatario un desayuno con Puntos de Encuentro Sociedad Civil y Gobierno. Ahora le sugiero que organice otro, sin gastar millones de pesos, al aire libre si se quiere, que se llame Puntos de Desencuentro Sociedad Civil y Gobierno, al que asistan maestros, normalistas, comuneros auténticos, empresarios, contratistas, etcétera, que son reprimidos en lugar de ser escuchados por su gobierno como reiteradamente se lo han solicitado.

Pero vayamos a El Sur: “El desayuno fue para unas mil personas, fueron ocupados todos los salones del hotel Crown Plaza y se puso circuito cerrado para que los que estaban en el salón Puerto Marqués, pudieran ver y escuchar el discurso del gobernador Aguirre Rivero y de su esposa Laura del Rocío sobre las bondades de los programas sociales y las obras de inversión que se realizan en Acapulco, a través de videos proyectados en televisores que fueron colocados de manera estratégica”.

Y sigue: “Los gastos del desayuno que se sirvió para lucir al gobernador y a su esposa, fueron absorbidos completamente por el gobierno del estado y se supo porque en su intervención Aguirre Rivero comentó que le gustaría que hubiera más reuniones como esa, pero que para la próxima el desayuno sería pagado por los asistentes”

Ese es el punto que a los acapulqueños nos satisface. Las obras que ejecuta el gobierno aguirrista, sin importar que él y su hermano Mateo se lleven la tajada del león, como tampoco nos importa que Carlos Slim y Marcelo Ebrard, con su socio industrial, que es precisamente Aguirre Rivero, se beneficien de ellas. Lo que sí “prende” es que el mandatario en sus prisas porque no se les caiga el

millonario negocio, como el Acabus, atropelladamente inicie las obras de espaldas al pueblo sin medir las consecuencias nefastas a empresarios y vecinos ubicados en las zonas de ejecución de los trabajos correspondientes.

Se le reconocen al gobernador esas y otras obras que tenga planeadas para Acapulco, pero mejor le iría políticamente a él, a su digna esposa y al orgullo de su nepotismo “Angelito” – a quien nos quiere heredar como futuro acalde de Acapulco,– si desde ya gobierna de cara al pueblo, en lugar de seguir haciéndolo a sus espaldas, en la falsa creencia de que es el clon de Luis XIV (“el Estado soy yo”).

Sí se puede gobernar con el apoyo popular, señor Gobernador, sólo sacúdase la soberbia y la ambición desmedida, haga de la transparencia en sus acciones de gobierno una constante y guarde en la caja de las herramientas de la ignominia, las que repudia el pueblo, como son las de la simulación y el engaño que siguen siendo por ahora el sello de su gobierno.

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